Espía no tripulado

Cazas MiG-31 interceptan un dron espía estadounidense

Insólito encuentro marca un cambio en el enfoque estratégico que ambos países le han dado a la región


El dron RQ-4 Global Hawk puede volar durante más de 30 horas transmitiendo imágenes en tiempo real

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La prensa estatal rusa informa que los aviones de combate del país interceptaron un avión de vigilancia no tripulado estadounidense, que voló en el Mar Thuktchi, en el Océano Ártico, entre Siberia y Point Barrow, Alaska.

El encuentro entre tres MiG-31, cazas supersónicos de gran altitud y un RQ-4B Global Hawk, uno de los aviones espías más avanzados del arsenal de Estados Unidos, tuvo lugar en aguas internacionales. La interceptación es la primera de este tipo que involucra cazas y un dron, mostrando la evolución de las tácticas empleadas por ambos países.

"Después de que el avión no tripulado espía RQ-4B Global Hawk se alejó de la frontera rusa, los combatientes regresaron a su aeródromo", dijo el Centro de Control de Defensa Nacional de la Federación de Rusia en un comunicado.

El Global Hawk es un avión de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) que puede volar a grandes altitudes durante largos períodos. La aeronave fue diseñada para brindar imágenes en tiempo real, incluso en condiciones climáticas adversas, pudiendo volar durante el día o la noche, con sus sensores y cámaras de alta resolución cubriendo grandes áreas geográficas.

La imagen da una mejor idea del tamaño del RQ-4 Global Hawk

El modelo está reemplazando vuelos de aviones tripulados, como el legendario U-2, pudiendo realizar misiones ISR de manera segura y eficaz. El Global Hawk combina la eficiencia del U-2 con la capacidad de cubrir las grandes áreas del retirado SR-71 Blackbird. Sin embargo, el dron es subsónico, con una velocidad estimada de 570 km / h. Aunque las características y prestaciones aún están clasificadas, se sabe que la aeronave tiene un techo de crucero de 18.300 m  y una autonomía de más de 30 horas.

La capacidad de permanecer en vuelo durante largos periodos es uno de los grandes diferenciales del RQ-4, permitiendo la captura de datos e imágenes de movimientos militares con detalles estratégicos sin precedentes.

Aunque el Pentágono no ha confirmado que el encuentro entre el Global Hawk y los MiG-31, la noticia llega tres semanas después de que la USAF, la fuerza aérea de Estados Unidos, lanzara su nueva estrategia para el Ártico.

La región siempre ha sido escenario de varias operaciones de ISR por parte de rusos y estadounidenses, dada la proximidad territorial de los dos países. De hecho, de forma simplificada es posible que ambos países se toquen, ya que las islas Diomedes, pertenecientes a Rusia, y las Diomedes Minor, territorio de los Estados Unidos, están a tan solo 3,8 km de distancia.

Rusia está fortaleciendo actualmente su presencia en el Ártico, reconstruyendo bases aéreas y ampliando su infraestructura militar, incluida la instalación de misiles costeros y radares de vigilancia y alerta aérea. Según el informe de la USAF, ninguno de los otros ocho países que comparten la región ártica tiene una presencia militar permanente por encima del paralelo 66.

Con la escalada de las tensiones políticas entre la Casa Blanca y el Kremlin, los expertos creen que es posible que el mundo pronto pueda presenciar los encuentros entre aviones estadounidenses y rusos en mayor número que en la Guerra Fría.

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Por Gabriel Benevides e Edmundo Ubiratan

Publicado em 14 de Agosto de 2020 a las 10:00


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